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El fin de la neutralidad de la red

Se instala Internet de dos velocidades

Ideonomia

27

Dic

2017

Hace unos días vimos publicada una noticia donde se aprobaba una nueva norma sobre el servicio de Internet que acaba con la “neutralidad de la red” que garantizaba una norma del 2015, aprobada durante el mandato del expresidente Obama. La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) ejecuta de esta manera su plan para la industria de las comunicaciones por banda ancha, donde quieren eliminar las normas que protegen la neutralidad de la red.

Esta nueva norma de regulación de las comunicaciones por banda ancha va a cambiar radicalmente la manera en que los usuarios utilizan internet.

Por ejemplo, ya no está prohibido que los proveedores de telecomunicaciones bloqueen o ralenticen la velocidad de la conexión dependiendo de cuánto pague el cliente o qué página está visitando. Esto le abriría las puertas de par en par al temido Internet de dos velocidades.

De esta manera cualquier operador de telecomunicaciones podrá ralentizar la velocidad a sus clientes cuando entren, por ejemplo a los productos de servicios como Netflix y de esta manera, favorecen los servicios propios. Se puede llegar incluso a que la operadora pueda exigirle a los clientes tener que pagar una comisión extra para poder visitar esa web con la misma velocidad con la que navegan por otras.

Durante el mandato de Obama, esta intención por parte de los operadores de telefonía se impidió aprobando una normativa de protección de neutralidad, en la cual se consideraba Internet un servicio básico como la electricidad y el agua, y garantizaba un acceso igualitario.

Pero con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos, y controlando por parte de su partido (republicano) la FCC, se ha conseguido eliminar esta norma de protección de neutralidad de la red, muy en contra de las numerosas quejas de  los consumidores y usuarios, pero incluso también de numerosos operadores de telecomunicaciones.

La norma se llama “Restoring Internet Freedom” (restaurando la libertad de Internet).

Evidentemente son las operadoras las grandes ganadoras. Tendrán el poder para decidir a qué contenido web pueden acceder sus consumidores y a qué precio. Y en la esquina contraria del cuadrilátero, estarán los propios consumidores que, dependiendo de las decisiones de su operadora, podrían llegar a pagar más para poder acceder a un Internet más rápido y que acceda a todas las páginas por igual.

En España ya hemos tenido algunos ejemplos donde el operador maneja la velocidad de navegación en función de la selección de navegación del usuario. Este es el caso de Movistar en la navegación de sus clientes en Netflix. En este caso la operadora ralentizaba la velocidad de navegación dentro de Netflix entorpeciendo su utilización. O el caso de Vodafone Pass: la operadora creo un programa en el que los datos gastados en la navegación dentro de determinadas aplicaciones no restaban de la tarifa. De esta manera la operadora trataba de manera desigual algunas aplicaciones frente a otras que hacían lo mismo.